Este artículo fue publicado originalmente en Linkedin el 14 de mayo de 2019. 

La economía circular es un sistema económico que busca minimizar el desperdicio y maximizar el uso de los recursos. Gracias a la circularidad, productos y componentes son reutilizados, por lo que continúan teniendo valor una vez usados. En otras palabras, la economía circular consiste en un ciclo continuo de desarrollo positivo que optimiza el uso de los recursos.

Una de las principales fuentes de la economía circular son los residuos que, bien administrados, además de tener un valor económico, no se convierten en basura.

La gestión de desechos es uno de los mayores retos de sostenibilidad de la región: De acuerdo a datos de la ONU en Latinoamérica cada persona genera un kilo de basura diariamente.

Aproximadamente una tercera parte de los residuos terminan en vertederos, con el correspondiente impacto ambiental. Los vertederos al aire libre son, en el sector de los residuos, la principal fuente de generación de emisiones de gases de efecto invernadero por su contenido de materia orgánica.

Uno de los pasos vitales para evitar que los materiales desechados terminen en los vertederos, y así asegurar su circularidad, es su recolección. Las personas que se dedican a recolectar, separar y vender materiales reciclables son conocidas como recicladores, y su trabajo permite que algunos materiales tengan un nuevo uso o que con estos se elaboren nuevos productos, disminuyendo los residuos contaminantes y cuidando los recursos naturales no renovables.

El trabajo de los recicladores tiene un gran valor y es por ello que la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR) en América Latina, de la que Coca-Cola forma parte y con la que estamos muy comprometidos(junto con el BID, Pepsi Cola y la Fundación Avina), trabaja por mejorar sus condiciones socioeconómicas e impulsar su reconocimiento en las políticas públicas de Latinoamérica, mediante la difusión de buenas prácticas y modelos de inclusión económica.

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A través de esta iniciativa se han recuperado más de 2 millones de toneladas de materiales reciclables y más de 20 mil recicladores han sido oficialmente incorporados a sistemas formales de reciclaje. A la fecha, más de 70 ciudades en Latinoamérica están implementando prácticas de reciclaje inclusivas en la gestión de residuos.

A medida que la labor del reciclador se reconoce y se aprecia ganamos todos: gana el reciclador porque obtiene un ingreso para su familia, gana el medio ambiente porque se recuperan materiales para ser reutilizados, y gana la sociedad porque contribuye con el desarrollo económico de miles de personas.

Tengo un gran respeto por los recicladores de América Latina, gracias a que he tenido la oportunidad de conocer personalmente a algunos y a que conozco su impacto social, económico y medioambiental. A veces los recicladores pasan desapercibidos por nuestras calles y en nuestras ciudades, pero cada uno de ellos es una historia de superación, de trabajo constante y, sobre todo, de cuidado a nuestro planeta.

Una manera sencilla en la que todos podemos contribuir a hacer más fácil el trabajo de los recicladores es depositando la basura en los lugares indicados y, de ser posible, separándola en el lugar de origen. Con esto ganamos todos.