Este artículo fue publicado originalmente en Linkedin el 2 de mayo de 2019

En 2007, en Coca-Cola adquirimos un compromiso con la naturaleza: devolver, para el año 2020, el 100% del agua que utilizamos en la elaboración de nuestros productos. Hace cuatro años, en 2015, alcanzamos la meta con orgullo, al regresar 337,7 millones de litros de agua a nivel mundial, superando el objetivo del 100%. Como era de esperarse, el compromiso se mantuvo, y sigue vigente hoy. Los esfuerzos en pro de la preservación del agua no cesan.

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En Latinoamérica, el agua es un recurso importantísimo. La región cuenta con una relativa abundancia hídrica -tres y media veces más de agua per cápita que el promedio mundial- y, aun así, se calcula que, dentro de seis años, cerca de 80 millones de personas vivirán en zonas clasificadas como “de estrés hídrico”. Esta situación se da cuando las zonas de recarga no tienen la capacidad de captar el agua de lluvia y la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible.

El consumo de agua continuará creciendo y, al mismo tiempo, la producción de energía y alimentos, así como los procesos de urbanización, pueden dañar bosques, selvas, páramos, humedales… esenciales para proteger las fuentes de agua. 

De ahí la creciente importancia de cuidar nuestros humedales, dar prioridad a la reforestación y adoptar una economía del agua son vitales. Para Coca-Cola, retornar a la naturaleza y a las comunidades el agua que se utiliza en nuestras bebidas y conservar las fuentes naturales de agua es un compromiso serio e ineludible que contribuye al esfuerzo de gobiernos, sociedad civil, empresa privada y ciudadanos de cuidar el agua que consumimos y recuperar nuestras fuentes de agua.

Una de las iniciativas más exitosas, por su escala e impacto, ha sido La Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, cuyo marco ha sido desarrollado y financiado por la Fundación FEMSA, el Fondo Interamericano de Desarrollo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y The Nature Conservancy, que proveyeron la estructura para que muchos otros, incluyendo Coca-Cola, apoyemos programas de protección de cuencas en diferentes geografías de América Latina.

En 2012, en la región, se inició la alianza con The Nature Conservancy, con el reto de alcanzar una huella hídrica neutral para el año 2020. Se crearon el programa Agua por el Futuro, que abarca siete países de Latinoamérica, y dos programas independientes para Honduras y Haití.

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A través de estos, se desarrollaron más de 28 proyectos de conservación del agua, que abarcan reforestación, conservación de cuencas, protección de fincas y bosques, agricultura y ganadería sostenibles… para fomentar la permanencia del agua en el medio ambiente.

El beneficio de estos proyectos va más allá del medioambiente. Por un lado, muchos de ellos contribuyen a garantizar el agua para grandes ciudades tales como Bogotá, Quito o Ciudad de Panamá. Además, existe un beneficio social que afecta directamente a las comunidades, ya que se genera una inyección de capital en las zonas en donde se llevan a cabo los proyectos.

La conservación de las fuentes de agua es vital y requiere del consenso y participación de todos: las comunidades, los usuarios, los gobiernos, la sociedad civil.

Gracias a los compromisos individuales y colectivos de empresas como Coca-Cola, cada día hay más personas contribuyendo al cuidado del agua. Gracias a programas como los fondos de agua, todos tenemos oportunidad de poner nuestro grano de arena para la protección de nuestros bosques, cuencas y humedales. Solo con ellos vamos a poder utilizar y aprovechar el agua de lluvia que abunda en nuestra parte del mundo.