Laura Reyes es la Directora Ejecutiva de Cempre Colombia, una organización regional sin ánimos de lucro que tiene el objetivo de aumentar la tasa de recuperación de residuos sólidos. Ella se encarga de alinear las expectativas de los asociados a Cempre con las políticas públicas del país. Su rol es asegurar que, de la mano con las compañías, se cumplan y superen las metas de recuperación de residuos propuestas a nivel país.



¿Cuál es su visión de la problemática de los residuos sólidos? 

Es un problema que ya no podemos tapar, sin embargo es un problema en el que como país hemos venido avanzando. En los años 90 estábamos enfocados en resolver un problema sanitario, como el de los vertederos, en cambio hoy este problema ya lo tenemos controlado (Existen muy pocos botaderos en el país).

Hoy vemos a los residuos como la mayor oportunidad, como el desarrollo de negocios sostenibles, creación de empleos y la oportunidad de proteger el medio ambiente en Colombia. Por eso hoy hablamos de economía circular.


Los residuos siguen siendo un problema, pero lo que hoy tenemos es una oportunidad, para que de la mano de políticas públicas y de empresas como Coca-Cola, podamos generar un cambio muy positivo en el medio ambiente y la economía del país.

¿Cuáles son las mayores amenazas, y cuáles esas oportunidades que usted ve en el tema de los residuos sólidos en el país?

Hay varias amenazas, a diferentes niveles. Una muy grande es la falta de conciencia y educación sobre el tema por parte del ciudadano. Aún no hemos tomado con responsabilidad suficiente nuestro rol como consumidor y como generador de residuos. Siempre creemos que son otros lo que deben hacer.

Como ciudadanos necesitamos empoderarnos y tomar un rol de consumidor responsable, elegir esas marcas que nos ayudan a llevar un mejor uso y desuso de los materiales, pero también ser responsables en separar los residuos desde la fuente, para permitirle a los materiales cerrar el ciclo.



¿Cuál es su visión del rol del sector privado en el tema de manejo de residuos sólidos?

Han venido siendo líderes. Definitivamente hay una gran cantidad de empresas que por sus conocimientos y estrategias de sostenibilidad hacia el interior, vienen desarrollando acciones que permiten una mejor gestión de residuos, no solo cuando ya son residuos, sino desde el comienzo del diseño de los empaques, en la educación de sus consumidores y en la articulación con los actores estratégicos de sus países. Es un rol muy importante y al que invitamos a todas las compañías, con quienes necesitamos trabajar colaborativamente y no competitivamente para lograr este tipo de metas.

¿Qué opina de iniciativas como Un Mundo sin residuos de la Compañía Coca-Cola? ¿Cuál es el rol de Cempre en esta iniciativa?

Es una iniciativa como una meta muy alta, es un reto de verdad que muestra compromiso. Quien se impone recoger el 100% de los materiales que genera de aquí al 2030 es porque está comprometido en ir más allá, y lo están haciendo desde todos los frentes. Desde la innovación en sus empaques, hasta la información de los ciudadanos para mejorar sus prácticas como consumidor responsable.Creo que son iniciativas necesarias, en las que ojalá muchas más empresas se unieran.

El rol de Cempre en esta estrategia para lograr un Mundo sin residuos es, primero, contribuir para conectar a la Compañía Coca-Cola con organizaciones y empresas que tengan metas similares, ya que en Cempre se reúnen las empresas para lograr avances más allá de lo que la ley les pide.

Los apoyamos en la implementación de estas estrategias al día a día de los municipios, de los ciudadanos, de los recicladores. Ese es nuestro rol, llegar a la implementación en articulación con otros.


¿Crees que es posible un mundo sin residuos? 

Es posible definitivamente. Es posible desde el diseño, desde el trabajo colaborativo. Es posible teniendo en cuenta que todo los materiales son reciclables, que compañías como Coca-Cola impulsan estas metas desde su ADN, pero también que depende de nosotros como ciudadanos y como países lograr cerrar el ciclo del reciclaje.

 

También: ¿Cómo Coca-Cola planea trabajar para que tengamos un “Mundo Sin Residuos” para el 2030?

¿Donde ve los mayores retos para lograr disminuir y erradicar los residuos sólidos que acaban en nuestras cuencas hídricas y mares?

En cuanto a ríos y mares, donde podemos generar un mayor cambio, no es en la prohibición o actuando desde el miedo, sino desde el conocimiento. Es promover el conocimiento, es tomar decisiones informadas como ciudadanos, como empresas, como gobiernos, como actores naturales en el mercado. 

¿Cree que la innovación en empaques 100% reciclables y otras tecnologías pueden tener un impacto significativo? 

Si claro, el diseñar para reciclar es clave, precisamente para poder retomar esos residuos. Es trabajar desde el inicio del producto, pensando en lo que va a suceder con él al final, es hacia donde las compañías deben ir encaminadas. 

Cuéntenos su opinión del PET como material

Es un plástico y el plástico tiene la bondad de ser 100% reciclable. El PET, y específicamente en el país, tiene una oportunidad grande de cerrar el ciclo completo, por lo que Coca-Cola está logrando hoy el botella a botella. Además es un material ligero, así que cuando hablamos de huella hídrica y huella de carbono y otros aspectos ambientales es favorable también.

 Sin embargo, cualquier elemento que se utilice mal, es tan malo como cualquier otro. No depende que sea plástico, vidrio, etc, sino de lo que nosotros hagamos con él.



¿Qué mensaje le dejaría tanto a las compañías como a los ciudadanos sobre el tema del manejo de los residuos en el país?

Primero el de crear conciencia, asumir que no es una teman menor. Es un tema que necesita acción urgente, pero una acción informada. Entonces los invitamos a articularse con empresas como Coca-Cola y otras empresas con las que trabajamos en Cempre, que no están para cumplir la norma, sino que cuentan ya con muchos años trabajando hacia una mejor gestión de los residuos, para que colaborativamente, y no competitivamente, podamos llegar más lejos.

Como ciudadanos, tomar más responsabilidad sobre lo que compramos, tener más predisposición a enterarnos y participar, y no esperar que las acciones simplemente las tomen otros.