Este artículo fue publicado originalmente en Linkedin el 14 de mayo de 2019. 

The Culture Code
, libro que recomiendo encarecidamente, aporta una perspectiva fresca a un tema que tendemos a complicar: cómo nos comportamos los humanos en grupo. Basándose en una investigación llevada a cabo a varias compañías exitosas, Daniel Coyle se centra en tres necesidades psicológicas básicas que debemos cultivar para que la cultura empresarial fluya. Tres cosas no se olvidan tan fácilmente… Aquí van. ¡Aviso, spoiler!

1.“Labrar la seguridad”: crear un espacio seguro. Se trata de que la gente de tu alrededor, los que trabajan contigo, se sientan seguros. El objetivo es que confíen en que tienen derecho a pensar, opinar y expresar su punto de vista, que no se sientan cohibidos. La seguridad es un habilitador del trabajo bien hecho y propicia un buen ambiente laboral, lo que facilita el trabajo en equipo, esencial en cualquier organización.

2.“Compartir la vulnerabilidad”. Para los líderes, es importante ser vulnerable y entender esa característica como una fortaleza, no como una debilidad. Uno no tiene todas las soluciones, ni las respuestas a todo, más bien las busca, es curioso, pregunta.

Jeffrey T. Polzer, investigador del comportamiento organizacional en Harvard, menciona el “bucle de vulnerabilidad”: cuando compartimos nuestros defectos, la gente detecta que estamos señalando una vulnerabilidad, y ellos también lo hacen. Así, ambas partes se acercan y confían más entre sí.

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La vulnerabilidad no solo aumenta la confianza, también es una forma de mostrar aceptación: si un líder admite que nadie es perfecto, el temor del resto a cometer errores disminuirá. Y las equivocaciones son inevitables a la hora de lograr un objetivo compartido.

3. “Definir un propósito”: construir un objetivo compartido. Se trata, básicamente, de dar a la gente motivos para hacer lo que hace. El propósito debe tender un puente entre el “ahora” que vive el grupo y la meta común, que está en el futuro. Por eso, la narración del objetivo debe reflejar por qué es necesario llegar a ese “mañana”.

La cultura empresarial se compone de un conjunto de valores, normas, formas de pensar… que caracterizan el comportamiento de las personas que conforman una compañía. Es algo invisible, que solo se hace visible cuando no funciona. Labrar la seguridad, compartir la vulnerabilidad y definir un propósito son, según Coyle, los tres componentes básicos para que nuestra cultura empresarial sea efectiva.