El reto de la economía circular es transformar cualquier objeto o material desechable en algo nuevamente útil o reutilizable, y la meta ambiental de la Compañía Coca-Cola para 2030 es recuperar todo los empaques no retornables que saca al mercado.

Asfalto Verde es un proyecto que consiste en añadir a la mezcla asfáltica materiales obtenidos de los desechos plásticos, con beneficios económicos y ambientales para toda la sociedad, “un proyecto que encuadra totalmente con nuestra meta de sostenibilidad, 'Un Mundo sin Residuos', ya que estaríamos recuperando y reutilizando el plástico (PET) para la reconstrucción de vías, explica William Segura, Gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones para Coca-Cola en Centroamérica.

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La iniciativa trae beneficios desde muchos puntos de vistas: “desde el económico con ahorro en materiales, el de calidad, ya que mejora la durabilidad y calidad de las calles y el de la reducción de la huella de carbono, al reciclar un producto que se convertiría en desecho y al extraer menos materiales de la naturaleza”, comenta Luis Diego Jiménez, Director para los Proyectos  Ambientales de Aliarse, una Organización Promotora de Alianzas Público Privadas.


 

Aliarse, junto a Lanamme y Coca-Cola, con el apoyo de la Municipalidad de Desamparados, están llevando adelante este proyecto que introduce la innovación, la sostenibilidad y la economía circular en alianza público-privada.

“Lanamme nos da el soporte técnico y la validez científica sobre la incorporación del residuo plástico en mezclas asfálticas, la Municipalidad de Desamparados nos aporta el espacio físico para hacer una prueba bajo condiciones reales y la Compañía Coca-Cola recursos para llevar adelante todo este desarrollo”, explica Jiménez.

4 virtudes sostenibles del Asfalto Verde

Según explica Jiménez, el proyecto de incorporar residuos plástico a la mezcla asfáltica reúne beneficios que difícilmente logramos hallar juntos en una sola iniciativa de sostenibilidad:

1. Se cambia la extracción de un producto virgen, la piedra y la arena necesaria para la mezcla asfáltica, por la reutilización de un producto que se convertirá en un residuo valorizable (plástico o PET).

2. Disminución del impacto ambiental, al reducir la extracción de materiales, y la disminución del gasto de energía para extraerlos, con una disminución de la huella de carbono por doble vía.

3. Además del beneficio ambiental, tenemos el beneficio económico que nos trae el ahorro de la energía necesaria de extraer materiales de la naturaleza versus a la utilización del residuo plástico disponible.

4. Con todo esto, se cumplen dos de los criterios que cuesta encontrar juntos en la reutilización de materiales: disminuir la huella de carbono y el costo económico al mismo tiempo. Es positivo ambiental y financieramente hablando al mismo tiempo.

El ensayo de construir carreteras con “asfalto verde” sirve además para cambiar el paradigma existente de que el residuo plástico no tiene mayor provecho.

Además, el proyecto tiene impacto positivo en otros ámbitos. Desde el punto de vista académico es una iniciativa innovadora, donde se está utilizando el PET para incorporarlo en la mezcla asfáltica.

“Desde la perspectiva de la coordinación de los actores en la escala de residuos, es un ejemplo que puede decir que tenemos un mercado local capaz de generar una demanda significativa, esto sería pasar de un 6% de la reutilización de los residuos plásticos actuales a un 50%, si tenemos en cuenta su uso extendido a futuro en la generación de carreteras verdes”, concluye Giménez.