Para llegar al Caribe y entender la influencia que el agua dulce tiene en él empezamos nuestro viaje desde la ciudad de Guatemala. De allí nos desplazamos unos 150 km al nordeste, a la región de Zacapa, para ascender hasta los 2035 metros de la Reserva de la Biosfera de Sierras de las Minas, una reserva de 240 mil hectáreas que abarca 5 departamentos,14 municipios y 222 comunidades.

Los equipos operativos de Defensores de la Naturaleza reciben capacitaciones y elementos para realizar su trabajo, pertenecen a la zona y pasan una semana entra internados en la montaña, lo que hace que el seguimiento de cualquier situación sea mucho más efectivo.

Allí los Defensores de la Naturaleza (Otro proyecto de la Alianza) trabajan en la protección de la cuenca del Río Pasabien, un afluente limpio que alivia la contaminación del Río Motagua aguas abajo. 

Los equipos operativos de Defensores de la Naturaleza reciben capacitaciones y elementos para realizar su trabajo, pertenecen a la zona y pasan una semana entra internados en la montaña, lo que hace que el seguimiento de cualquier situación sea mucho más efectivo.

La topografía es agreste y el viaje debe hacerse en vehículos 4x4, pero un café preparado por los “Defensores” bajo los árboles del bosque nativo que ellos cuidan cada día es más que suficiente para seguir el trayecto a pie que nos faltaba para terminar el ascenso.

Son muchas las actividades que los Defensores de la Naturaleza y el equipo técnico de la Alianza realizan en la montaña. Entre ellas, educar a las comunidades en temas de prevención de incendio y manejo sostenible de sus actividades agrícolas, monitorear y prevenir incendios, recuperar zonas de bosque y analizar el comportamiento y la calidad del agua en todo el recorrido de la cuenca son las principales.

Algunos datos en el camino

“De las 12 zonas de vida que tiene Guatemala, estas Sierras tienen 8, abarcando desde el bosque espinoso y seco en las partes bajas, hasta el bosque subtropical húmedo y nuboso en las partes altas. Esto representa el 80% de la biodiversidad de Guatemala, de los 0 a los 3015 metros sobre el nivel del mar”, nos explicaba Cesar Leonel Tot, Director de la Reserva Biosfera Sierra de las Minas, Fundación Defensores de la Naturaleza, durante el  dificultoso ascenso, que nos obligaba a sujetarnos con fuerza de las abrasaderas del vehículo.

La epífitas abundan en la Reserva Biosfera Sierra de las Minas.

Entre otros logros, de 800 hectáreas afectadas por los incendios en promedio por año se ha disminuido a 150. “Muchas veces son las mismas familias las que dan la alerta de los focos desde zonas más bajas”, añadía Juan Carlos Rosito Oficial de Hidrología en WWF  y uno de los principales responsables de los estudios hidrológicos de la Cuenca del Río Pasabien Mesoamérica.

De las montañas al Caribe

El viaje nos enseñó que la foto panorámica es tan importante como la de los detalles. Conocer el trabajo en la cuenca del Pasabien nos ayudó a entender su influencia positiva en el Arrecife.

Una vez que bajamos de las Sierras y dormimos algunas horas nos dirigimos otros 150 km, ahora en dirección a la costa del Caribe, para conocer los proyectos de Turismo Sostenible (Caribe Maya) y los de abastecimiento de agua segura de Cayo Quemado.

Un paisaje imponente: Río Dulce en dirección al Lago Izabal.

Para llegar hasta allí tuvimos que tomar una lancha desde Puerto Barrios, en la región de Izabal, y navegar por espectacular Río Dulce, donde vimos delfines, pelícanos y familias enteras de sus pobladores pescando desde sus canoas artesanales.

Así llegamos a Cayo Quemado, que es parte de la Reserva Natural Río Dulce, que comprende 130 km2 de un un ecosistema tan bello como frágil, conformado por manglares, rias y lagunas. El sitio es el hogar de 126 familias de pescadores artesanales y una defensa natural a la vera del océano, tal es así que muchos viajeros y navegantes foráneos anclan allí sus botes, entablando una relación de convivencia económica, social y cultural muy beneficiosa para las comunidades

La biodiversidad del parque se hace presente en cada tramo del recorrido que comprende nuestra visita.

“La capacidad de autogestión y organización es una característica de esta comunidad” explicaba Óscar Rosales, Director de ASOPROGAL, la organización local socia de WWF que ha llevado adelante los proyectos en Cayo Quemado, mientras navegábamos por las rías del manglar.

La comunidad de Cayo Quemado tiene agua segura para el consumo gracias al proyecto de captación de agua de lluvia que la Alianza lleva adelante.
La comunidad de Cayo Quemado tiene agua segura para el consumo gracias al proyecto de captación de agua de lluvia que la Alianza lleva adelante.

Aquí se desarrollan los proyectos de turismo sostenible Caribe Maya, cuyo objetivo es integrar a las comunidades locales, provenientes de las culturas vivas Maya y Garífuna, en emprendimientos turísticos sostenibles, económica, cultural y ecológicamente hablando.

Además, la Alianza entre Coca-Cola y WWF ha llevado agua potable a la comunidad de Cayo Quemado, con el aporte de un sistema de captación de agua de lluvia y filtros acondicionadores, que provee agua segura para el consumo a las 19 familias del cayo y a los 120 estudiantes que asisten a su escuela, incluso niños de otras comunidades

“Antes de esto hemos luchado mucho con los pozos mecanicos para tener agua. Además teníamos que hervir el agua, pero ahora con los filtros vemos que es seguro”, decía Don Julio, un poblador de la comunidad, bajo el bochorno del medio día y al pie de los tanques captadores.

Todo lo que comprende la protección del Arrecife o las acciones en la Cuenca del Río Motagua no cabe en un artículo, pero sí una noción importante, la de entender cómo los diversos esfuerzos de conservación confluyen en un mismo objetivo: Cuidar el Arrecife es en definitiva dar vida.