Al nacer, después de atravesar un parto de riesgo, David tuvo un déficit de oxígeno que le ocasionó una parálisis cerebral. Para los doctores, “con un segundo más hubiera muerto”, nos cuenta.

Pero el deporte es una herramienta capaz de revertir cualquier revés de esta vida, y hoy David Pleitez es un deportista Salvadoreño que practica el Para-atletismo.

Su actual entrenador lo descubrió en el 2015, ya que viven en el mismo pueblo, y lo incentivó a sumarse al deporte paralímpico, primero entrenando 2 veces a la semana de manera amateur, hasta llegar a la Selección Nacional de Para-atletas de El Salvador.

“Me llamó la atención porque es algo que podía hacer”, dice al reflexionar sobre sus comienzos. Esa simple percepción se transformó en una disciplina que hoy le permite dar lo mejor de él, entrenar y medirse con competidores de nivel, cosas que lo mantienen motivado. Viajar, hacer amistades y compartir experiencias con otros competidores son otros incentivos.

“Ser para-atleta es un orgullo, una pasión, un sueño”, dice David Pleitez, reconociendo el valor que el deporte le dio para nunca darse por vencido. Madrugar a las 3 de la mañana, para entrenar, “hacer pista”, gimnasio o fisioterapia son algunas de las rutinas de su día a día.

Lo que le anima hacer todo este esfuerzo es ejercitarse, estar activo, no bajar la guardia. “Si yo no hubiese empezado a correr nunca hubiera hecho todo lo que hice hasta hoy”.

David fue Campeón Panamericano Juvenil en Sao Paulo 2017, con el impresionante logro de 3 medallas de oro para los 100, 400 y 1500 metros planos. Su aprendizaje en este aspecto fue tan productivo como el logro: “Nunca me imaginé que podía llegar a competir a lo grande”.

Los Parapanamericanos para Agosto 2019 en Perú y Tokio 2020 son sus apuestas a futuro.