Este artículo fue publicado originalmente en Linkedin, el 7 de abril de 2019.

La teoría sobre el cambio constante es hoy más válida que nunca. Al autor al que se le atribuye la famosa frase “change is the only constant”, en cualquiera de sus versiones, es a Heráclito. Siglos después de su origen, cada segundo del día nos enfrentamos a pequeños cambios -para la humanidad, grandes cambios para nosotros-.

Como ocurre con el resto de filósofos griegos anteriores a Platón, solo se conservan fragmentos de las obras de Heráclito y lo que sabemos de sus pensamientos ha sido rescatado de testimonios posteriores. En el caso de Heráclito de Éfeso, y sin ánimo de reducir largos años de reflexión únicamente a esto, lo que sabemos de su teoría sobre el cambio se mantiene vigente: “El fundamento de todo está en el cambio incesante. (…) Todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa”.

Tres claves para el liderazgo de hoy

En mi caso, durante los últimos 21 años de trabajo, me he transformado profesionalmente al compás del crecimiento de una de las empresas más potentes del mundo. Desde que llegué a mi puesto actual, precisamente ese cambio del que hablaba Heráclito ha sido una constante: mi rol es ser un agente de cambio. De hecho, la compañía está en un proceso de constante transformación, donde la cultura cuenta con un gran peso.

La cultura empresarial permea en la gente e influye en cómo el equipo actúa, cómo trabaja y cómo logra, o no, conectar con una visión común que sientan como propia. Mantener actualizada esa cultura es necesario. La inercia del éxito, el crecimiento constante, conduce al estancamiento sin remedio, si no haces nada por evitarlo. Por eso es tan necesario saber explicar los porqués. La gente se planteará: si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Desde mi posición, me esfuerzo por transmitir la idea de que, si no eres agente de cambio, serás su víctima: otros cambiarán, otros se actualizarán, y tú tendrás que hacerlo después, siguiendo la estela de los más innovadores. ¿Por qué no ser tú mismo quien marca el camino? 

Hoy, la transformación cultural y digital caminan, más bien corren, de la mano. Por un lado, debemos innovar en la búsqueda de soluciones: el 90% de América Latina comparte una misma raíz cultural. Ante esta realidad, el planteamiento es: deberíamos ser capaces de encontrar más similitudes, sinergias, soluciones comunes… que diferencias. Se trata de buscar puntos de convergencia entre las diferentes unidades de negocio de la región, para poder utilizar recursos de forma más eficaz. Y lo mismo ocurre con la tecnología. Tenemos que ser capaces de encontrar los puntos de encuentro con ella, no los que nos alejan. El objetivo es conseguir convertirla en un aliado que nos permita hacer más eficientes las relaciones con todos nuestros agentes, no obstaculizarlas. 

¿Y qué vendrá después? ¿Qué pasará mañana? Por ahora no cuento con una bola de cristal para predecir el futuro. Lo que sí puedo afirmar es que el cambio continuará presente, incesante. 


 

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Alfredo Rivera es Group President Latin America at The Coca-Cola Company.