La novia de un apasionado coleccionista de Coca-Cola encontró una manera de hacer su matrimonio aún más dulce.

David Lee y Laura Allen intercambiaron sus votos matrimoniales el mes pasado. Y, gracias a Laura, el anillo de Lee muestra a su marca más querida: Coca-Cola.

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El anillo, hecho a la medida, cuenta con una curvatura de oro blanco, rodeada de rubíes rojos, para imitar la clásica cinta dinámica de Coca-Cola.

"Nos llevamos muy bien porque tenemos nuestros propios intereses y nos respetamos", dijo David, que también trabaja como DJ. "Ella sabe que tengo una pasión por Coca-Cola, y me apoya."

Esa pasión comenzó pequeña y creció con el tiempo. Después de la universidad, David trabajó en una tienda de regalos donde vio una impresión de una lata de Coca-Cola aplastada. "La compré sólo por diversión", dice.

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A partir de ahí, su pasión por Coca-Cola despegó. Hoy posee todo tipo de artefactos de Coca-Cola, desde un camión de reparto de 1931, hasta un robot Coca-Cola de los años 80, que según señala, es uno de sus favoritos. Después de años de coleccionar, tuvo suficiente para montar un mini museo en un centro comercial cerca de la ciudad de la pareja en Forsyth, Illinois, en 2008. Orgullosamente lo dirigió durante tres años.

Pero a medida que los compradores comenzaron a menguar, lo cerró. "Me sentía frustrado porque más que nada quería compartir el museo", señala David.

¿Su solución? Lo que le gusta llamar un "museo ambulante".

Ese museo, que en realidad era un semirremolque, presentaba la historia de Coca-Cola, incluyendo sus diferentes diseños de botellas a través de los años, y un monitor de televisión que mostraba anuncios de Coca-Cola.

"Los visitantes podían sentarse en un banco de Coca-Cola y ver los comerciales antes de dirigirse a la segunda parte del museo", dijo.

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El camión, que David condujo a festivales a través de Illinois durante cuatro años, tenía rotulación de Coca-Cola, vitrinas de exhibición y máquinas expendedoras, pero tan sólo albergaba un tercio de su colección.

Pero ninguno de estos artefactos se compara con su querido anillo de bodas de Coca-Cola.

"Inicialmente, tratamos de encontrar anillos de boda de Coca-Cola, pero no pudimos encontrar ninguno", dijo David. "Laura dijo que si no había, haríamos uno."

Y el anillo no sería la única forma en que Laura demostraría su apoyo a la colección de David. Justo después de su boda, la pareja se fue de luna de miel: un viaje a la Convención Nacional de Coleccionistas de Coca-Cola en Orlando, Florida.

A su regreso, la pareja comprará una antigua estación de ferrocarril para remodelarla y convertirla en su nuevo hogar. La estación cuenta con un edificio lateral, que David planea convertir en un nuevo museo de Coca-Cola.

El espacio se ajusta a toda su colección, y los techos son lo suficientemente altos como para exhibir sus dos vehículos de Coca-Cola: un camión repartidor de 1931 y un Automóvil Coca-Cola Levi's de 1976.

"Hicieron 100 de estos, pero sólo quedan 17", dijo David sobre el vehículo de 1976. "Tengo uno de los 17."

David no está seguro de cuántos objetos de Coca-Cola tiene, pero estima que su colección es de miles.

Así que de todos los artículos que podría haber coleccionado, como estampillas y tarjetas de béisbol, ¿por qué objetos de Coca-Cola?

"Me gusta todo de ella", concluye David. "Es una buena bebida y un producto divertido".