ATLANTA – Recientemente, la Compañía Coa-Cola dio la bienvenida a los miembros del círculo de allegados del Dr. Martin Luther King, Jr. a su sede central, con el propósito de conversar sobre el legado imperecedero del líder de los derechos civiles, y acerca del rol de Coca-Cola durante una cena que se llevó a cabo en Atlanta, en honor al Premio Nobel de la Paz que recibió en 1964.

La veterana reportera de Atlanta, Maria Saporta, moderó el panel, en el que participaron la Dra. Bernice A. King, Directora General de The King Center e hija menor del Dr. King; Xernona Clayton, quien trabajó de cerca con la Dra. King y Coretta Scott King a mediados de los 60 a través de su rol en la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur; y Janice Blumberg, destacada autora y oradora sobre la historia judía estadounidense.

Después de que el Dr. King aceptara el Premio Nobel en Noruega, un pequeño grupo de progresistas de Atlanta organizó una cena interracial e interdenominacional para honrar su logro y unir a las comunidades mayormente segregadas de la ciudad. Uno de esos líderes fue el difunto esposo de la Sra. Blumberg, el rabino Jacob Rothschild.

"En el momento en que escuchamos el anuncio, mi esposo me dijo: “La ciudad debería rendirle un homenaje", recordó la Sra. Blumberg. "Pero es difícil que hoy las personas comprendan cuan dividida estaba la ciudad. La buena noticia era que uno de los nuestros había ganado el Premio Nobel de la Paz. La mala noticia para la gran mayoría de los habitantes de Atlanta, lamento decirlo, era que fuera el Dr. Martin Luther King, Jr. "

Atlanta tenía dos opciones: reconocer adecuadamente este histórico logro, o ignorar a su hijo natal.

El alcalde Ivan Allen, Jr. estuvo totalmente de acuerdo con la cena desde el principio, pero sabía que para llevar a cabo un evento de alto perfil se requeriría el apoyo de la élite empresarial de la ciudad. Sin embargo, las primeras invitaciones a patrocinar la cena fueron en su mayoría ignoradas, lo que inspiró un malintencionado titular en la primera plana de The New York Times: "Homenaje al Dr. King disputado en Atlanta".

Conociendo la influencia que el líder de Coca-Cola, Robert Woodruff, ejercía en la comunidad empresarial de Atlanta, Allen visitó la Plantación de Woodruff, Ichauway, en el suroeste de Georgia, junto con el Presidente de Coca-Cola, J. Paul Austin. El alcalde vio la falta de apoyo para la cena de King como una vergüenza para Atlanta, que acababa de lanzar una campaña publicitaria nacional que la promocionaba como la "Ciudad Demasiado Ocupada para el Odio".

Woodruff estuvo de acuerdo, y le pidió a Austin que convocara a sus colegas ejecutivos a participar en una reunión privada en el exclusivo Piedmont Driving Club. Austin era de LaGrange, Georgia, pero había vivido y trabajado en Sudáfrica durante 14 años, donde había sido testigo de cómo el apartheid y el racismo causaron estragos en la economía del país. Decidido a evitar que una historia similar se repitiera en Atlanta, amenazó con trasladar la sede de la compañía si sus compañeros no aceptaban.

"Es vergonzoso que Coca-Cola esté situada en una ciudad que se niega a honrar a su ganador del Premio Nobel", se cita que Austin dijo esa noche. “Somos una compañía internacional. La Compañía Coca-Cola no necesita a Atlanta. Todos ustedes deben decidir si Atlanta necesita a la Compañía Coca-Cola'.


El contundente desafío de Austin caló en el grupo. En unos días, todas las entradas para la cena se habían terminado.

"Prácticamente, (Coca-Cola) puso en juego su negocio para asegurarse de que Atlanta respondiera rindiendo homenaje al Dr. King", señaló Saporta, quien durante su infancia fuera amiga cercana de la fallecida Yolanda King.


El 27 de enero de 1965, más de 1,500 invitados llenaron el Dinkler Plaza Hotel, sentados hombro con hombro en largas mesas de banquetes. La multitud, la mayoría de los cuales nunca había compartido mesa con un miembro de la raza opuesta, fue testigo de un apasionado discurso por parte del Dr. King, e incluso irrumpió en una improvisada interpretación de "We Shall Overcome".

"Las publicaciones en los periódicos de todo el país decían: 'Personas de color y blancas se sentaron y comieron juntas y celebraron este momento...y no pasó nada", expresó Clayton, quien en 1967 se convirtió en la primera afroamericana en tener su propio programa televisivo de entrevistas, y que más adelante fundara los Premios Trumpet, en honor a los logros de los ciudadanos afro-estadounidenses. "Fue un momento glorioso para Atlanta".

En una carta a Edgar Forio, Vicepresidente Senior de la Compañía Coca-Cola, con fecha del 15 de marzo de 1965, el Dr. King escribió:

'Pocos eventos han alegrado mi corazón como esta ocasión. Fue un testimonio no solo para mí, sino también de la grandeza de la Ciudad de Atlanta, el Sur, la nación y su capacidad para superar el conflicto de generaciones anteriores y experimentar realmente esa amada comunidad donde todas las diferencias se reconcilian y todos los corazones están en armonía con los grandiosos principios de nuestra democracia y los habitantes de nuestra herencia judeocristiana'.

 

"Agradezco a Dios que el Sr. Woodruff, el Alcalde Allen y otros se hayan percatado de la importancia de este momento", señaló la Dra. Bernice A. King.

Esa no fue la única vez que Coca-Cola adoptó medidas para apoyar a su ciudad natal y al Dr. King. Woodruff estuvo con el Presidente Lyndon Johnson el 4 de abril de 1968, el día en que el Dr. King fue asesinado. Inmediatamente, Woodruff llamó a Allen para ofrecer el apoyo total de la compañía para preservar la seguridad de Atlanta, cuando estallaron los violentos disturbios en ciudades de todo el país.

"Robert Woodruff consideraba a Atlanta como parte de la marca Coca-Cola", expuso Tom Houck, chofer y asistente del Dr. King de 1966 a 1968, quien asistió a la mesa redonda. "No quería que Atlanta fuera un Birmingham o un Greensboro. Quería que Atlanta fuera Atlanta.

Clayton agregó: "Estamos sentados en los pasillos de un hombre que formó parte del movimiento del que hoy estamos hablando, y del que Coca-Cola nunca se ha apartado. Coca-Cola fue líder en ese entonces, durante un momento muy difícil en Atlanta, y hoy está aquí todavía".

Los panelistas recorrieron una nueva exhibición en el campus de Coca-Cola, dedicada al Dr. King y su Premio Nobel de la Paz.  La colección, que fue curada por los archivos de la Compañía Coca-Cola, en asociación con Woodruff Libraries en Atlanta University Center y Emory University, presenta fotografías, cartas, recortes de periódicos y otros objetos que documentan los hitos históricos de 1964 y 1965, y el encuentro de la vida del Dr. King con Coca-Cola.