Josselyn viene de una familia de deportistas, tiene 26 años y lleva 6 practicando el Paddle Surf. Su padre fue jugador de la Selección Nacional de Básquetbol de El Salvador y siempre le inculcó el amor por el deporte.

“Durante todo el colegio formé parte del equipo de básquetbol”, cuenta Josselyn, confirmando ese ambiente deportivo en el que creció. En la universidad repitió esta experiencia, siendo parte del equipo oficial también.

Sin embargo, mientras avanzaba en sus estudios, Josselyn recuerda que “siempre pensaba en aprender a surfear”, pero que a su madre le daba miedo la idea.

Fue en el segundo año de la universidad cuando Josselyn se propuso bajar de peso para comenzar a surfear. Y así fue como primero comenzó a entrenar remo, y encajó tan bien en la disciplina que en un año ya estaba compitiendo internacionalmente. Sin embargo siempre pensaba en surfear.

Como una cosa nos lleva a la otra, mientras remaba Josselyn conoció a algunas personas del Seleccionado de Surf, especialmente del Paddle Surf, y así fue como pasó a practicar la disciplina que tanto ama.

“Ese deporte para mí significa libertad, fuerza y, al mismo tiempo, paz e inspiración”.

Si bien Josselyn remarca el disfrute que le da este deporte reconoce que para poder hacerlo hay que forjarse una disciplina.

Su experiencia en remo le dio ventajas deportivas y rápidamente comenzó a competir con la Federación Nacional de Paddle Surf.

El 2013 fue un punto de inflexión para ella, ya que participó en su primer competición de Stand Up Paddle: “Entré 10 minutos tarde y la competencia era de 20, porque no lograba pasar las olas. Agarré mi primera ola faltando 5 minutos, pero con eso no me alcanzaba”. Fue entonces cuando empezó  a remar para alcanzar una última ola tan perfectamente surfeada que le dio su primer medalla en una competencia.

“Fue una medalla que me llenó de coraje, para poder seguir más y más”, recuerda emocionada, pero además la oportunidad de obtener visibilidad y patrocinios para construir una carrera deportiva, hasta lograr ser embajadora deportiva de marca país para todo El Salvador en 2017.

Mientras tanto, Josselyn participó en competencias centroamericanas, y en varias competencias mundiales, alcanzando llegar al top ten. Más allá de la competencia, “las olas y el deporte me han moldeado para bien”, dice Josselyn, destacando la madurez y el enfoque que la disciplina del deporte le ha dado.

Para disfrutar de este estilo de vida, Josselyn comienza a entrenar a las 4 de la mañana, ya sea en el gimnasio o manejando hacia la playa durante unos 40 minutos. El entrenamiento en el mar concluye a las 7 de la mañana para lograr estar en su trabajo a las 8.

Con todo esto, al salir del trabajo Josselyn se da lugar para avanzar con una maestría y llevar adelante la gestión de una fundación que se aboca en ayudar a niños de las zonas costeras a través del deporte.

Para el año pasado Josselyn ya estaba entre las 5 mejores del continente, “este año voy por la medalla”.