El día que el mundo se detuvo, descubrimos a dónde ir. En este momento todas las cosas sencillas que siempre estuvieron ahí saben mejor que nunca. Entendimos que hay cosas que importan más de lo que pensamos y personas que necesitamos más de lo que imaginamos. Hoy estamos seguros de que Juntos Sabe Mejor.

Ahora disfrutamos mucho más la comodidad de una larga cena familiar, la satisfacción de dominar las recetas de mamá y la cara de satisfacción de quien cocina cuando no dejamos nada en el plato. 

Un viernes de pizza y películas o un domingo de asado. Esos momentos recobraron un significado de unión y encuentro con nuestros seres queridos y, en cierto nivel, con nosotros mismos. Las familias nos hemos encontrado de nuevo alrededor de una mesa no solo para comer, sino para alimentar nuestro espíritu.

Todos cambiamos para siempre. Hoy saboreamos lo que siempre estuvo ahí y saboreamos esos momentos compartidos aún más ahora. Y eso es algo que todos podemos celebrar. Porque Juntos Sabe Mejor.