Karina Sarmiento es la dueña de Micromercado el Huerto JSG, una tienda en Quito que, como todas, se ha visto afectada por la cuarenta. “No fue nada fácil aceptar la pandemia”, dice. Sin embargo, ella se las ingenia para mostrar su mejor cara en la adversidad.

Lleva más de tres años como emprendedora y su motivación han sido sus tres hijas, quienes siempre la han acompañado en todas sus iniciativas. A punto de ejemplo les ha enseñado el valor de la solidaridad. Muestra de ello es la fachada de su negocio, pues la convirtió en un lugar en el que más emprendedores de su comunidad puedan compartir sus productos y así ayudarse en tiempos de aislamiento.


Como todas las tiendas la de Karina también cuenta con anuncios de bioseguridad, pero los de ella son particulares. Prefirió hacerlos ella misma, con mensajes de aliento y optimismo para contagiar a los ‘vecis’ que llegan al lugar, que no son pocos pues además liderar su hogar y su negocio, Karina es vocal de gestión comunitaria en su barrio.

Tener la capacidad de ayudar, junto a los demás compañeros del comité comunitario, a los vecinos del sector la llena de mucha satisfacción. Y aunque sabe que son tiempos difíciles, ella sigue aportando desde su tienda para tener un impacto positivo. “Cuando uno hace las cosas con mucho amor todo le sale bien”, concluye.