Cayo Quemado es una de las comunidades inmersas en el Parque Nacional Río Dulce, Izabal, Guatemala. En ella viven 19 familias. A pesar de estar rodeados de agua, su principal problema es el acceso a agua potable, ya que los cauces de los ríos están contaminados por la agricultura y la industria  del turismo masivo.

“Los ríos se van contaminando, los peces se mueren, y la gente tiene miedo de consumir el agua”, dice Don Julio Carrillo, integrante de la comunidad de Cayo Quemado.

La salida a este problema fue aprovechar el agua de lluvia, ya que la zona registra abundantes precipitaciones. Así fue como la Alianza entre WWF y el Sistema Coca-Cola desarrolló un proyecto de captación de agua de lluvia que beneficia a las 19 familias de Cayo Quemado y a los 120 alumnos que asisten a la escuela de la comunidad.

Don Julio Rosales acompañado por otras dos pobladoras de la comunidad de Cayo Quemado, al pie de los tanques captadores de agua de lluvia.

Antes de contar con el sistema de recolección de lluvia que la Alianza implementó, la comunidad  extraía de agua de pozos artesanales e hidráulicos, pero los casos de hepatitis registrados encendían la alarma de la falta de seguridad de este método. Además, su costo es mucho más elevado.

“Hemos luchado mucho con los pozos mecánicos para tener agua. Además teníamos que hervir el agua y tuvimos varios casos de hepatitis, pero ahora estamos recuperando la confianza.” dice Don Julio.

Por otra parte, para hervir el agua, los pobladores del cayo necesitaban utilizar mucha leña, lo que representaba otro problema para el manejo de los recursos naturales de la isla.

ASOPROGAL es la organización local socia de WWF que ha llevado adelante los proyectos en Cayo Quemado. Su director, Óscar Rosales,  destaca que además del aporte de la alianza, la capacidad de organización de la comunidad ha sido clave para el éxito del proyecto.

“Ustedes ven acá muchos veleros, que no son de la comunidad, son de extranjeros que han llegado a un acuerdo de cooperación con la comunidad donde a cambio del parqueo de los botes le dan trabajo a los jóvenes”, comenta Rosales como ejemplo de esta organización.

¿Cómo funciona el sistema de captación?

El sistema de captación de lluvia recoge el agua que proviene del techo de zinc de la escuela de Cayo Quemado. Sus tanques de captación con capacidad para 24.000 litros están ubicados en la parte más alta del Cayo, por lo que el sistema funciona por gravedad, distribuyendo el agua por una red de tuberías que llegan a cada casa.

Filtro de agua en el interior de una vivienda de Cayo Quemado.


Además, el sistema cuenta con un mecanismo de desagüe para cuando las lluvias exceden la capacidad de almacenamiento.

Como el agua de lluvia carece de las condiciones necesarias para ser ingerida, el proyecto incluyó que cada casa haya sido equipada con un “ecofiltro”, que acondiciona el agua para el consumo humano.

El filtro contiene arcilla y carbón activado, y su forma de filtrar el agua simula a como lo hace naturalmente una montaña al recibir la lluvia. “Cuando el líquido llega al filtro es neutral, lo que hace el carbón activo es cambiarle el PH para que pueda ser consumida por las personas”, explica Rosales. El uso de la arcilla para el filtrado es milenario, y era utilizado por la cultura Maya, para limpiar y refrescar el agua.

“Ahora estamos usando los filtros y vemos que es seguro”, dice Don Julio. Además el sabor del agua de los filtros es mucho mejor que el del agua hervida, destacan otros integrantes de la comunidad.

Algo interesante es que si bien cada casa recibe el agua, éstas tienen un medidor y “cada familia paga una tarifa social por el uso del recurso hídrico que permite el mantenimiento de la red”, añade Óscar Rosales, Director de ASOPROGAL. Esto hace que el sistema sea sostenible en el tiempo.