El pasado viernes 20 de abril, participé en mi primer jornada de limpieza de costas, iniciativa que realiza el sistema Coca-Cola como parte de su compromiso con el medio ambiente desde hace más de 10 años.     

La Jornada de limpieza de playas se realizó en conmemoración del Día de la Tierra, como una forma de generar conciencia del rol que tenemos todos, como individuos y como compañías para hacer una diferencia significativa.

Puede interesarte: Un día para limpiar las Galápagos

El evento tuvo un tinte especial para mí, ya que por primera vez formé parte de este grupo de colaboradores con camisas blancas que se destacan sobre la arena.

Antes de venir me imaginaba que íbamos a recoger bolsas abandonadas o cualquier desperdicio que no fue depositado en el basurero. Pero la costa reveló una realidad que me impactó profundamente. Los desechos que debíamos retirar, no eran producto del descuido de unos cuantos visitantes, sino que era todo aquello que estuvo flotando en el mar, que quizás llegó allí a través de ríos u otras fuentes, eran desechos de todo tipo y tamaño, y allí estaban entremezclados con la arena,  el mar los devolvió, como si esa fuera su manera de protestar.

El calor y el cansancio se hicieron presentes a poco de comenzar, pero la motivación de ver esos 500 metros de costa del Pacífico Central Costarricense cada vez más limpios nos mantenía en pie a los casi 50 voluntarios que hicimos el viaje hasta la provincia de Puntarenas. 

Al ver esa cantidad y variedad de desechos te das cuenta del impacto que pueden tener tus acciones en el planeta. Es un momento que te mueve como persona y te hace pensar en que debemos hacer algo por el medio ambiente.

Puede interesarte: La cuestión es reciclando

Ver, identificar y recoger la basura me enseñó de una manera mucho más profunda que debemos aprender cómo hacer un manejo responsable de todo lo que consumimos y al final desechamos. Además, me hizo comprender que es un problema que solo se puede solucionar con ayuda de todos, esa “mano extra” que podemos aportar es indispensable, además de crear conciencia en nuestros grupos más cercanos como familia, amigos o compañeros de trabajo.

El reto está ahí, cada acción que podamos aportar por el bien del medio ambiente cuenta. Hoy fue por el día de la tierra, pero debemos tener en cuenta que el planeta nos necesita todos los días. En esta ocasión se logró sacar de las costas una cantidad cercana a los 500 kilos, pero el reto sigue en pie, para los que fuimos y para los que vendrán.

Espero próximamente poder participar de otras jornadas como estas, para tener la oportunidad de ayudar a quitarle al mar eso que no le gusta. Limpiar  las costas no es la solución definitiva, pero crear conciencia y compartir lo vivido, es una forma de empezar. Hay todavía mucho trabajo por hacer, pero mientras tanto, en todo lo que puedas y aunque sea en pequeñas acciones, como limpiar por una sola mañana una playa, estas ayudando a mejorar la calidad de vida de todos los seres vivos, en el único hogar que tenemos, el planeta tierra.