Ser parte de una compañía que incluye en sus lineamientos de responsabilidad social empresarial el empoderamiento femenino, y lo adapta a la realidad de las distintas regiones donde tiene presencia, es un motivo de orgullo y una invitación a asumir una responsabilidad que debemos impulsar como ciudadanos.

El programa “Liderazgo y Medios de vida en las Mujeres”, es un ejemplo en este aspecto. Tiene como objetivo apoyar a 150 mujeres de la ciudad de Cartagena, una de las ciudades con mayor número de personas desplazadas de Colombia.

Emprendamos Junt@s: 1000 mujeres empoderadas en Colombia a la fecha

El programa nace de una iniciativa de la Fundación Hands for Change, con el respaldo del  Consejo de Empresas Americanas (CEA), y está siendo financiado por la Fundación Coca-Cola y USAID. 

Entre sus metas, está la de mejorar los ingresos de estas mujeres, en al menos un 5%, pero también su autonomía y condiciones de vida en general.

Para lograr poner en marcha este proyecto multidimensional, otras organizaciones se sumaron. La Corporación Minuto de Dios, que tiene amplia experiencia en empoderamiento comunitario y apoyo psicosocial, trabaja sobre el tema de la reconciliación, en conjunto con ADCI VOCA quien, a su vez, junto con Accenture, trabajan en el fortalecimiento de habilidades empresariales, enfocándose en fomentar el liderazgo y la asociatividad entre estas mujeres.

¿Por qué es necesario apoyar a estas mujeres?

Durante las últimas décadas, Colombia vivió un conflicto armado que dejó un alto número de víctimas, de las cuales hoy cerca de 7 millones de personas son objeto de atención, dada su alta vulnerabilidad social y económica.


Las mujeres tienen un lugar central en este grupo, ya que muchas de ellas se vieron forzadas abandonar sus pueblos, teniendo que dejar sus propiedades y actividades económicas históricas, asentándose mayoritariamente en zonas socioeconómicamente vulnerables de las grandes ciudades.

Así, al drama del desplazamiento forzado y la violencia, se le sumó el de llegar a estos cinturones de pobreza, con todas las problemáticas que esto conlleva. 

Aunque Colombia ha hecho esfuerzos grandísimos al respecto, y estas mujeres y sus familias le apostaron a reconstruir sus vidas a fuerza de adaptabilidad y resiliencia, aún quedan heridas abiertas: el desarraigo, la desconfianza y el miedo a la violencia.

Por esto, y si bien la mayoría logró mejorar las condiciones en las que llegaron, aún pertenecen a un sector vulnerable que necesita apoyo para mejorar sus calidad de vida en general, ya que la mayor parte de ellas se insertó en economías informales, por medio de pequeños emprendimientos, con muy pocas habilidades empresariales o administrativas.

Los componentes de un programa integrador

Debido a la raíz del problema que se aborda, “Liderazgo y Medios de Vida en las Mujeres”, desarrolla tres componentes que se ensamblan. 

Uno psicosocial, que tiene como misión identificar y aliviar los dolores y pesares que estas mujeres aún llevan consigo, como la desconfianza hacia las personas, la añoranza de sus vidas pasadas o el temor de que se repitan hechos de violencia. 

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Este componente se enfoca en habilitar espacios para que estas mujeres puedan expresar lo que sienten y lo que desean, para que logren comunicarse mejor con sus semejantes.

Por otra parte, si no logran mejorar su condición económica, no lograrán superar la vulnerabilidad en la que se encuentran, por eso el segundo componente es reforzar las habilidades administrativas o empresariales, para mejorar sus ingresos y hacer crecer sus negocios, ya que muchas de ellas se dedican a actividades informales o microemprendimientos.

El tercer componente es quizás uno de los más importantes a largo plazo, y se basa en el liderazgo. Es decir, en empoderar a las mujeres para que movilicen a sus hijos, a las comunidades en las que habitan, que sean tejedoras de esas redes sociales de apoyo mutuo para crecer y emprender.

Poder trabajar con mujeres y comunidades que necesitan todo nuestro apoyo, aportando la experiencia de organizaciones y equipos de alta calidad, y sumar tres componentes que hacen una propuesta completa y responsable, son parte de este abordaje integral en responsabilidad social empresarial, en el que Coca-Cola se vincula a los demás actores públicos y privados, que están igualmente comprometidos con el desarrollo del país.

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Juan Pablo Corredor, PAC Manager de la Compañía Coca-Cola en Latin Center (LCBU).