No sé qué será más extraño: tener a tu papá en facebook, o que estando ahí, te bloquee. ¡A mí me pasaron las dos cosas. Pero ya volvimos a la normalidad, aunque sospecho que tiene dos perfiles, y si es así, qué más da. Ya está grande, es mi papá.

Esa sensación de que te lean y te escriban ellos – tus padres – en una red social, es bien vacilona. Las fotos que suben, esos comentarios en mayúsculas, las páginas que visitan, parece que es uno quien los supervisa, ¿no?.

Con papi es fácil: es seguidor de todo lo que tenga que ver con música, noticias o motocicletas. Ah, y por supuesto, opinión.  Pa es de los usuarios que opinan, y no se guardan nada. Nada.

Con mi mamá el proceso va mucho más lento. Mientras él entró solito a la red, ella estaba incrédula.“Yo para esas cosas no tengo tiempo”, me dijo. Ya hace dos semanas que debutó en facebook, donde la han estado esperando sus excompañeros de trabajo, exalumnos, y familia.

Abrimos su perfil con la única foto suya que le gusta. Y ya. Sabe que puede abrir la tablet y comenzar a leer y escribir cuando quiera, pero no está muy convencida de que tenga algo que compartir. “¡A la gente qué le importa dónde ando yo!”

Creo que solo quería abrir una cuenta de facebook para ver los FB live que hago en el trabajo. “Me contaron que saliste por ahí y yo no te puedo ver, voy a tener que meterme en eso”.

Con mi papá es al revés. Él aparece semanalmente en un FB live de motociclistas, y la que se mete a comentar soy yo.

- “Mi papá es demasiado guapo”.

- “Saludos al mejor de la mesa, obviamente es mi papá”.

Ahora entiendo por qué me bloquea, ah.

Mami parece ser una usuaria de esas que escribe poco, pero lee a todos. Papi y yo, por el contrario, somos generadores de contenido porque sí. Cuando amerita y cuando no. Una foto, un chiste, una tontería o un pensamiento profundo, lo que se nos ocurra.

Sea como sea, me gusta mucho saber que ambos pueden leerme como soy. No me censuro porque me lean ellos. No lo pienso dos veces para decir “esto sí, esto no”. La verdad es que verlos a sus 70 y algo ahí, comentando, “scrolleando”, me parece genial.

Les guste o no tanto como a mí, sencillamente lo hicieron. Rompieron la barrera de “eso no es para mí”. Están, a su manera y con sus parámetros. Aunque no hemos logrado aún que me manden audios por whatsapp, o gifs. Pero contestan más rápido, después de que les subí el volumen a las notificaciones, por supuesto.

¿Qué hubiéramos imaginado los tres esto, si hace apenas 25 años me regañaban por no andar una moneda para llamarlos desde un teléfono público si me atrasaba?

Amo verlos dudar con su dedo deslizándose sobre la pantalla. Algo temerosos, sí, pero lo hacen. Lo hacen. Fruncen el ceño leyendo, fruncen los labios, se reajustan los anteojos, y después de todo eso, publican algo.

Estamos en línea, pá y má. Y yo. Nos falta mi hermana, que se resiste con estoicismo. Ya mis sobrinos y yo nos etiquetamos en cuanto video de animales encontramos.

Insisto: ¡Me ha desbloqueado mi papá! Algo debo haber hecho bien, ¿no?

Con Netflix, yo pago la cuenta de los 3, y no hay queja alguna. ¡Allá que vean lo que les guste, yo ni me entero!