Nota: Este artículo de opinión fue publicado originalmente en Medium.com.

Es probable que luego de que despertar esta mañana, usted haya tardado aproximadamente una hora alistándose. Se cepilló los dientes, se duchó y se vistió. Al sentir hambre, probablemente preparó el desayuno y miró las noticiero. Algunos de ustedes enviaron a sus hijos a la escuela. Otros respondieron los correos electrónicos que llegaron durante la noche.

¿Yo? Nuevamente me corté mientras me afeitaba.

No importa quién sea usted o dónde viva, una cosa es cierta: en el transcurso de esa hora, aproximadamente 900 toneladas métricas de desechos de plástico entraron a nuestros océanos. Esa cantidad corresponde a casi 600 sedanes de tamaño mediano.

Eso es inaceptable.

También es insostenible. Si no hay control, los desechos plásticos ahogarán lentamente nuestros océanos y vías fluviales. Este tipo de residuos presenta peligros evidentes para la vida marina, que vemos en perturbadoras imágenes de animales que sufren. Y no nos equivoquemos, estos residuos probablemente tendrán un mayor impacto más allá de la vida silvestre.

El problema mundial en torno a los empaques es síntoma de una condición más seria. Estamos consumiendo nuestro planeta como si hubiera otro en el anaquel esperando a ser abierto. De hecho, durante el siglo XX, el uso de los recursos naturales a nivel mundial creció dos veces más rápido que la población.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se pronostica que el uso mundial de materiales llegue a casi 90.000 millones de toneladas en 2017, tres veces más que la cantidad utilizada en 1970. Estamos usando (y desperdiciando) nuestros recursos naturales a un ritmo cada vez mayor. Actuamos como si los recursos fueran inagotables.

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Este no es solo un problema para las desafortunadas tortugas marinas o comunidades litorales que deben lidiar con las botellas de plástico que terminan en sus costas. Es un problema para todos nosotros, en todas partes. Y, como la mayoría de los problemas, este nos brinda una oportunidad. Tenemos la posibilidad de redefinir los plásticos, los empaques y hasta nuestras economías con el objetivo de mejorarlos.

Durante décadas, los envases de alimentos y bebidas han sido una parte importante de nuestras vidas modernas. Las botellas y latas nos ayudan a mantenernos hidratados mientras nos movemos de un lado a otro; permiten que las bebidas se conserven seguras e higiénicas para el consumo humano, y ayudan a suministrar agua potable en tiempos de necesidad.

De hecho, en 2017, nosotros y nuestros socios embotelladores donamos más de 1,4 millones de botellas de agua a comunidades necesitadas inmediatamente después de los huracanes Irma, Harvey y María. Esa agua potable y segura ayudó a mantener a las personas con vida. Y solo fue posible gracias a la moderna tecnología de plásticos y embotellado de agua.

Sin embargo, es tentador idealizar un mundo sin empaques, suponer que si nos deshacemos de las botellas de plástico y las latas, la vida será mejor, para los animales, para los humanos, para nuestro planeta. Esto excluye erróneamente todo el bien que pueden hacer. Los envases modernos de alimentos y bebidas ayudan a reducir el deterioro y el desperdicio de alimentos, limitan la propagación de enfermedades: pueden contribuir a salvar vidas.

En resumen, las botellas y las latas pueden beneficiar a la sociedad si se diseñan adecuadamente y se desechan de manera responsable.

Con este propósito, compañías como Coca-Cola pueden plantearnos el desafío de que hagamos más, que lideremos, que nos arriesguemos. Y crecer con conciencia haciendo negocios de la manera correcta, no solo de la manera fácil.

Es por eso que hemos anunciado un objetivo audaz y ambicioso: ayudar a recolectar y reciclar una botella o lata por cada una de las que vendamos para el año 2030. Independientemente de su procedencia, queremos que cada envase tenga más de una vida.

Esta es nuestra visión de un mundo sin residuos.

Trabajar para crear un mundo sin residuos no es fácil e involucra a muchas piezas móviles. Entre ellas, las compañías deben hacer su parte asegurándose de que sus empaques sean efectivamente reciclables. Las personas tienen que hacer su parte reciclando realmente. Y todos debemos hacer lo que podamos, sin importar cuán grande o pequeña sea nuestra acción, para asegurarnos de que los empaques no terminen donde no corresponde.

Para lograr esto, estamos re imaginando todo el ciclo de vida de los envases, desde cómo están diseñados hasta cómo se hacen.

En 2009, presentamos PlantBottle, una creación pionera hecha con hasta 30% de materiales de origen vegetal. Durante años, hemos trabajado para que nuestros empaques sean 100% reciclable. Y probablemente hayas notado que algunas de nuestras botellas son más livianas que antes. Si bien estos son pasos en la dirección correcta, no pensamos detenernos allí. Estamos buscando nuevas formas de hacer que el plástico sea más innovador y sostenible, y trabajamos para incluir más material reciclado en nuestras botellas de plástico.

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Hacer que nuestras botellas y latas sean más sostenibles y reciclables es solo parte de la respuesta. Si algo se puede reciclar, se debe reciclar. Por lo tanto, queremos ayudar a las personas en todo el mundo a entender cómo hacer su parte.

Nuestro objetivo es incentivar a más personas a reciclar con más frecuencia. Para lograrlo, nuestro objetivo es invertir nuestro presupuesto y habilidades de marketing para contribuir a que las personas comprendan qué reciclar, cómo reciclar y dónde reciclar. Creemos en la economía circular, en la que el plástico, el vidrio y el aluminio se reutilizan muchas veces en lugar de usarlos una sola vez y botarlos. Queremos que los demás también crean en esta economía.

También queremos trabajar con las comunidades locales, con nuestros competidores, e incluso con nuestros detractores en el abordaje de este grave problema.

En algunas comunidades, el reciclaje es sencillo. Simplemente depositas tu botella o lata en el contenedor más cercano, y listo. En otros, reciclar es una labor ardua. Puede que no haya contenedor de reciclaje, o que desplazarse a las instalaciones más cercanas implique un viaje de dos horas en cada sentido.

¿Quién tiene tiempo para eso? Más importante aún, nadie debería tener que conducir tan lejos para reciclar.

Como nuestra compañía está presente en muchas comunidades alrededor del mundo, podemos compartir nuestras mejores prácticas. Podemos colaborar con los gobiernos, las comunidades, el sector privado y las ONGs para ayudar a desarrollar sistemas de reciclaje más efectivos que satisfagan las necesidades únicas de cada comunidad. De hecho, podemos ayudar a que el reciclaje sea más fácil y accesible para todos.

En México, hemos ayudado a hacer justamente eso.

En 2002, los embotelladores de Coca-Cola se unieron a la industria mexicana de plásticos y otras para crear Ecología y Compromiso Empresarial (ECOCE), una organización sin fines de lucro que se dedica a promover una cultura de reciclaje. También invertimos en la creación de dos instalaciones para el reciclaje de plástico PET de grado alimentario, IMER y PetStar. Esas inversiones están dando frutos. En 2016, México recicló el 57% del plástico PET que produjo (frente al 9% en 2002), convirtiéndose en el país líder a nivel mundial en el reciclaje de PET.

Eso es exactamente lo que queremos hacer.

"Pero podrías decir: ¿Y qué pasa con todas las botellas y latas que ya están en el mercado?, ¿Qué están haciendo con ellas?"

Me alegra que hayas preguntado.

El hecho de que estemos anunciando este objetivo para 2030 no significa que empecemos de cero.

Desde 1995, hemos sido los principales patrocinadores de la iniciativa de voluntariado más grande del mundo que se lleva a cabo por la salud de los océanos: la Jornada Internacional de Limpieza de Costas de Ocean Conservancy. En el transcurso de esa asociación, hemos ayudado a movilizar a 11 millones de personas para limpiar 206 millones de libras de basura de más de 360,000 millas de costa.

Y hay mucho más que podemos hacer juntos.

Ninguna compañía, organización, gobierno o persona puede resolver este problema sola. Imagina si cada compañía que vende envases se nos uniera en esta jornada. Imagina si todos aportáramos nuestra experiencia y recursos para resolver este problema. Imagina si todos trabajamos para ayudar a mantener los empaques fuera de los lugares a los que no pertenece.

De repente, un mundo sin residuos es posible.

Cuando todos nos unimos a través de una acción concertada y colectiva, podemos hacer una diferencia significativa y duradera. Esa debe ser la mentalidad de todos. El principio rector por el cual todos operemos.

Porque para cuando hayas leído hasta aquí, aproximadamente 40,000 botellas de plástico ya habrán llegado a nuestros océanos.

Juntos, podemos reducir ese número. Juntos, podríamos convertirlo en cero. Se requerirán mucho trabajo, dedicación e inversión por parte de muchos participantes, pero estoy seguro de que la recompensa para nuestro planeta, nuestras comunidades y nuestro negocio valdrá la pena.

Ahora, manos a la obra.

James Quincey es el Presidente y CEO de la Compañía Coca-Cola

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