Un anuncio de Coca-Cola pintado a mano, en Carrollton, Ga. Ver galería en pantalla completa

 

Tim McClain, quien creció en Carrollton, Ga., desarrolló un ojo para los rótulos de Coca-Cola pintados a mano que decoran antiguas farmacias, gasolineras, graneros y otros edificios. Años después, en sus inicios como fotógrafo de la moda en Nueva York, a menudo utilizaba murales clásicos de Coca-Cola como fondo para sesiones fotográficas que realizaba en exteriores.

"Cuanto más rústico y desgastado, mejor", recuerda McClain vía telefónica desde su estudio, ubicado a una hora de Atlanta. "Ver esa tenue pintura roja a través de la madera del granero era un sello de nuestra historia. Me encantaba lo que representaba”.

Sin embargo, aunque los rótulos ásperos y marcados por el sol tenían cierta calidad artística, eran un claro indicador de que los otrora ubicuos anuncios se fueron convirtiendo rápidamente en una especie en peligro de extinción. Muchos se fueron, literalmente, desvaneciendo con los años, y otros fueron desapareciendo a medida que los edificios antiguos eran derribados para llevar a los aletargados pueblos sureños hacia el siglo 21.

Es por eso que, al volver a casa a Carrollton en la década de los 90, McClain decidió captar la mayor cantidad posible de rótulos antiguos de Coca-Cola en un rollo fotográfico.

"Yo sabía que no durarían mucho tiempo más, así que deseaba conservarlos", dice.

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Él y su esposa tomaron un mapa y trazaron las carreteras secundarias y los caminos rurales antiguos que bordeaban las principales carreteras interestatales de Georgia, Tennessee, Alabama y las Carolinas. En 1995, en el transcurso de aproximadamente nueve meses, ellos recorrieron las carreteras durante los fines de semana buscando rótulos de Coca-Cola y las historias detrás de ellos. Ya que conducían e investigaban con recursos limitados, pues esto fue antes de los días del GPS y la Internet, tuvieron suerte de encontrar dos rótulos en cada viaje.

"Nunca sabías qué ibas a encontrar en la próxima milla", dice. "Debimos resolver rápidamente dónde ir y dónde no ir."

Ellos se entrevistaron con personas que conocieron durante su recorrido, incluyendo a un hombre mayor llamado Jack Ashmore, en Carrollton. Cuando era niño, Ashmore apoyaba su libro de geografía en el escritorio para que su maestro no pudiera verlo mientras dibujaba. En la década de 1930, Ashmore transformó su pasión en profesión, y consiguió un trabajo en el que debía pintar rótulos de Coca-Cola en los pueblos circundantes. De Coca-Cola le enviaban bocetos detallados para que los pintara en los costados de los edificios.

"No puedo recordar cuántos pintó", dice McClain.

Ashmore les sugirió que localizaran varios rótulos, pero la mayoría de los que terminaron incluyendo en las sesiones fotográficas fueron descubiertos por casualidad.

Tim McClain trabajó como modelo y actor antes de convertirse en fotógrafo.

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Tim McClain trabajó como modelo y actor antes de convertirse en fotógrafo.

"En una noche de invierno particularmente fría, recuerdo que nos detuvimos en un pequeño pueblo llamado Newland, en Carolina del Norte," recuerda McClain. "Estaba completamente oscuro y había nieve en el suelo. Miramos hacia arriba y vimos este hermoso mural de un hombre que pintaba un anuncio de Coca-Cola. La única razón por la que lo vimos fue porque justo cuando nos estacionamos, nuestros faros delanteros dieron con la pared de ladrillo”.

Casi 40 de las imágenes que captaron fueron publicadas en 1996 en un libro de bolsillo titulado Coca-Cola Dreaming. La colección en blanco y negro, que se vendía en librerías tradicionales y en línea y en el Mundo de Coca-Cola en Atlanta, ya no se encuentra en formato impreso.

McClain, que hoy tiene 45 años, ha sido fotógrafo profesional por más de 25 años. En la actualidad, dedica gran parte de su tiempo a retratos y bodas, y a reproducciones giclée de alta calidad de pinturas de Coca-Cola hechas por el artista de Georgia, Steve Penley.

A través de los años, McClain ha recibido innumerables fotos y cartas de fans que compraron su libro y que comparten su pasión por la nostalgia de Coca-Cola.

"Siempre estoy buscando esos grandiosos rótulos", concluye, "porque simplemente ya no ves más cosas como esas."

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