Con tan solo 275 habitantes, San Felipe tiene un equipo de fútbol de mujeres, que se jactan de ganar en todos los partidos.

La planta de agua de este pequeño pueblo de pescadores, forma parte parte del movimiento#CadaGotaCuenta impulsado por Dasani, y es un ejemplo de empoderamiento e implicación de sus habitantes en este proyecto.

El ser una comunidad alejada y no muy conocida por las poblaciones aledañas no impidió que los ciudadanos recientemente lograran construir un parque recolectando dinero y llantas para que sus niños jueguen. Ahí jóvenes y adultos se unen para jugar, columpiarse en las hamacas hechas de llantas o solo para conversar mientras ven un partido de fútbol. 

Los líderes de esta comunidad, en su mayoría mujeres, trabajan día y noche para hacer de San Felipe un mejor lugar para vivir. De hecho, San Felipe es visto por sus propios pobladores como una comunidad muy activa y unida. Recientemente, lograron construir un parque recolectando dinero y llantas para que sus niños jueguen. Ahí jóvenes y adultos se unen para jugar, columpiarse en las hamacas hechas de llantas o solo para conversar mientras ven un partido de fútbol”.

“Aquí siempre llegaba un carro de afuera a vender el agua, pero la de planta es mejor y el precio es de tan solo 50 centavos”, expresaba Carmen Esmeralda, operadora de la planta de San Felipe, mientras despachaba bidones en la planta.

Clara Virginia Silva, una joven “orgullosa” habitante de la comunidad, describe a San Felipe como un “pueblo muy unido” donde su habitantes se reúnen en múltiple actividades comunales y recreativas, donde participan mujeres, hombres y niños.

“Estamos muy contentos con la planta purificadora, ahora tenemos agua muy buena, de mejor calidad”, dice Clara al ser consultada por la planta de agua.

La planta de San Felipe tiene una capacidad de 400 litros por hora, brindando el agua necesaria para más de 300 personas al día, lo que es algo muy significativo para este pequeño pueblo donde la mayoría de sus pobladores se dedica a la pesca.



Andrés Córdoba, coordinador de Care, organización que contribuyó en los estudios de factibilidad e inserción del proyecto en las distintas comunidades, recuerda la impresión de los habitantes de San Felipe al probar el agua de la planta por primera vez:

“Cuando hicimos la primera intervención, todo el pueblo se acercó y todos estaban motivados por ver cómo funcionaba. Recuerdo que cuando se abrió el grifo dos niños empezaron a probar el agua mientras decían, ¡Ah esta agua es dulce!, es Dasani, y nosotros les decíamos, no, es agua de aquí mismo”.

En estos pueblos costeros de Ecuador, el agua de la red es muy salada, por lo que los niños no podían creer que el agua que salía del tubo pudiera ser dulce.

El movimiento #CadaGotaCuenta busca lograr que por cada gota de Dasani que bebas ayudes a que personas con problemas de acceso a agua de calidad puedan tener agua para beber.