“Feminismo” fue elegida como la palabra del 2017 según Merriam-Webster, pero para este año creo que “Sororidad” debería ser la palabra que no olvidemos, que agreguemos y vivamos cada día. Aunque la igualdad es una lucha constante y sostenida, a veces nos olvidamos que para lograr alcanzar nuestras metas hace falta apoyarnos entre nosotras.

Como mujeres, todos los días balanceamos el perfeccionismo y la culpa (porque no podemos engañarnos y decirnos que nunca la sentimos) por ser madre, por ser la mejor en mi trabajo, por tener tiempo para todo y ser tan multitasking como los estereotipos nos pintan. Queremos tener los mejores zapatos y las uñas perfectas mientras a la vez atendemos 5 llamadas, enviamos correos, intentamos contactar a alguien por mensajes y buscamos tiempo para hacer la tarea con nuestros hijos.

¿Quién no se ha sentido mal cuando una de nuestras niñas no lleva una tarea a tiempo u olvida su refrigerio en la escuela?

El problema no es ser imperfecto (porque lo somos), el problema es el juicio que nos hacemos entre nosotras cuando alguna de todas esas labores no sale tan bien como esperamos, cuando nos juzgamos por como educamos a nuestros hijos, por como vestimos o hasta cuando no ofrecemos apoyo a otras mujeres.

¿Sorori… qué?

La sororidad es un término que proviene del inglés “Sisterhood” que luego evolucionó a Sororité y que eventualmente pasó al español. Sororidad no está registrada por la RAE, tiene más de 40 años de existir sin embargo este término sigue siendo desconocido, es un concepto que viene a solucionar muchos de los prejuicios que tenemos entre nosotras.

Sororidad es una alianza entre mujeres, no solo a solidarizarnos entre nosotras sino a tomar en cuenta el contexto de discriminación y sexismo en el que hemos vivido, es un pacto para no juzgarnos por lo que hacemos, sino apoyarnos e invitarnos a mejorar.

Es tiempo de que dejemos de juzgarnos por nuestra propia barra que está tan alto y también olvidarnos de juzgar a otras mujeres por medio de un perfil de súper humanas.

Somos imperfectas. Partiendo de ese punto empecemos a crear redes de apoyo que nos permitan ayudarnos dándonos consejos, tiempo o inclusive un abrazo cuando sabemos que lo necesitamos.

Quizá aquella mamá que no puede recoger sus hijas a tiempo necesite de nuestra ayuda para lograrlo, aquella compañera que no entiende algo de su trabajo podría estar esperando que alguna de nosotras le llegue a explicar. Todas esas son acciones simples con las que podemos ayudar.

Así, este año no solo celebremos el Día de la Mujer deseándonos un lindo día, sino que apliquemos la sororidad, creemos grupos de apoyo entre nosotras mismas, compartamos libros, hablemos, socialicemos y ayudémonos, así no solo seremos mejores nosotras sino que aportaremos para mejorar nuestra sociedad.