Pocas personas tienen la capacidad de iluminar una habitación.

Mary Alexander es una ellas, pero nunca lo admitiría. No es necesariamente su belleza o su confianza lo que la hace brillar, aunque tiene mucho de ambas para ir por el mundo, sino más bien una felicidad general y un aura de positividad que sobrepasan el pasar del tiempo, la edad y la experiencia.

Mary irradia, la que es probablemente la razón por la cual fue elegida como la primera modelo afroamericana de Coca-Cola, en 1955.

Pregúntele a Mary quién es ella y compartirá con orgullo sus muchos títulos: esposa, madre, abuela, ex maestra y directora de escuela secundaria.

"Estuvimos casados tres años antes de darme cuenta de que estaba casado con una modelo de Coca-Cola", dice quien ha sido su esposo desde hace treinta años, Henry Alexander.

Mary, a quien de cariño algunos llaman "Miss Mary", es una mujer muy modesta. Tanto, de hecho, que Coca-Cola no conoció la identidad de la joven fotografiada en esos novedosos anuncios hasta más de medio siglo después de su producción.

Mary en un anuncio de Coca Cola de 1955, publicado en la revista Ebony.

Un humilde comienzo

Mary creció en una granja en Ballplay, una pequeña comunidad en el extremo noreste de Alabama. Ella fue una de los 10 niños que pasaba la mayor parte de sus días trabajando con un azadón en los campos, bajo el calor del sur.

"Bebí mi primera Coca-Cola cuando tenía entre 7 y 8 años", recuerda Mary. “Después de un largo y duro día de trabajo en la granja, ese era nuestro regalo al final. Recibíamos una Coca-Cola bien fría".

Ella se convirtió en la segunda persona de su familia en asistir a la universidad, al matricularse en Clark College, en Atlanta. Durante su primer año, el ama de llaves se acercó a ella y le explicó que Coca-Cola estaba tratando de reclutar afroamericanos para una nueva campaña publicitaria. Ella le sugirió a Mary que lo intentara.


Debido a que no tenía experiencia en el modelaje, Mary lo dudó, pero accedió después de que el Decano insistió una vez más. Mary fue a la entrevista y fue seleccionada.

"Me sorprendió que me eligieran", dice ella. “Las chicas que estaban allí eran de Atlanta y Nueva York. ¡Yo era una simple muchacha del campo!

A medida que se corría la voz por el campus, la emoción de Mary se transformó rápidamente en inquietud. Ella describe su primera sesión de fotos como "estresante".

"Regresé a mi habitación y lloré un poco", recuerda. "Tenía miedo de que esto no fuera lo que debía estar haciendo. Mis padres eran muy estrictos y quería asegurarme de que estaban de acuerdo con eso ".

Sin embargo, cuando salieron los anuncios finales, su sentimiento cambió.

"Se lo contamos a toda la familia y lo divulgamos por el campus", expresa Mary. "Fue algo surrealista...me sentía tan feliz". Ella recibió un total de $600 por aproximadamente 15 anuncios, lo suficiente para pagar un año completo de su matrícula en la universidad.

Un anuncio de Coca-Cola de 1957. Mary usó el dinero que ganó como modelo para pagar un año completo de su matrícula en la universidad.

Una vida de primicias

Si bien el rostro de Mary adornaba periódicos, revistas, carteles y estaciones del metro en Nueva York, ella perdió contacto con la Compañía Coca-Cola. Los anuncios marcaron tanto el comienzo como el final de su carrera como modelo, aunque ella continuaría conquistando muchas otras primicias.

Después de la universidad, Mary se mudó a Detroit para cursar una maestría en educación. El mercado laboral era difícil para una mujer afroamericana en medio del Movimiento por los Derechos Civiles, pero después de casi tres años de aplicar para varias posiciones y de trabajar como secretaria de bienes raíces, Mary consiguió un puesto en la Escuela Secundaria Mount Clemons.

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El director le advirtió que la población de la escuela era en su mayoría blanca y que ella sería su primera maestra afroamericana. Sin embargo, Mary se mantuvo tranquila.

"Le pregunté: 'Bueno, ¿la sangre que corre por sus venas es roja?'. Él respondió: ‘Si’, y yo dije: '¡Entonces no tengo ningún problema!", recuerda Mary.

Mary dejó Mount Clemons después de tres años para enseñar en Highland Park High School, y finalmente se convirtió en la primera directora afroamericana de la escuela. Años más tarde, fue nombrada la primera directora de educación vocacional afroamericana en el estado de Michigan.

Un redescubrimiento fortuito

Mientras tanto, Mary seguía sin tener contacto con Coca-Cola. Ella fue redescubierta por casualidad, 52 años después de que sus anuncios se publicaron por primera vez. La sobrina de Mary y un compañero de la escuela secundaria miraban viejas fotos cuando se encontraron con un rostro que les resultó familiar. Los dos le tomaron una foto a uno de los anuncios y se pusieron en contacto con Coca-Cola, informándole a un operador de la línea de atención al consumidor lo que habían encontrado.

Cuando la información finalmente llegó a los archivos de la compañía, el equipo asumió que era falsa.

"Todo el tiempo recibimos información como esta", explica Jamal Booker, Gerente de Comunicaciones Patrimoniales. "Tenemos un archivo completo de personas que dicen ser modelos".

Afortunadamente, Mary había guardado una carta personal de la compañía de sus días como modelo. La envió por fax y el equipo pronto le devolvió la llamada para verificar lo que Mary había sabido todo el tiempo.

"En más de 30 años de ser contactados por personas que dicen ser modelos, la señorita Mary fue la única que aportó pruebas", señala Booker. "Estábamos asombrados."

Apenas unos meses antes, uno de los anuncios de Mary había sido seleccionado para ser exhibido en el Mundo de Coca-Cola. La compañía llevó a Mary y a su esposo a Atlanta para que vieran la exhibición y pudieran aprender más sobre la historia que casi no fue contada.

Mary en el Mundo de Coca-Cola, en Atlanta, con quien ha sido su esposo durante 30 años, Henry Alexander. "Estuvimos casados tres años antes de darme cuenta de que estaba casado con un modelo de Coca-Cola", dice Henry.

"La señorita Mary refleja la humilde confianza de la marca Coca-Cola en sí", apunta Booker. “Ella rara vez, si es que en alguna oportunidad lo hace, menciona el hecho de haber sido precursora en el área publicitaria. "Si no hubiera sido por uno de sus fans, ni siquiera hubiéramos sabido sobre ella".

Luego de aprender la lección, Coca-Cola hoy mantiene estrecho contacto con Mary, quien actualmente tiene 78 años, está jubilada y reside en Ocala, Florida. Ella visita periódicamente Atlanta para participar en diversas actividades.

Aunque se siente halagada por la atención que recibe, Mary dice que no se trata de ella.

"Espero haber abierto algunas puertas. Espero haber construido algunas bases para que las personas en el futuro puedan ver lo qué se puede lograr a pesar de las dificultades”, concluye Mary. "Es por eso que estoy tan feliz".

Mary en el Mundo de Coca-Cola, en Atlanta, con quien ha sido su esposo durante 30 años, Henry Alexander. "Estuvimos casados tres años antes de darme cuenta de que estaba casado con un modelo de Coca-Cola", dice Henry.